como consultora de sueño, oigo el término “regresión” usado para describir cualquier circunstancia o dificultad en el sueño de los bebés o niños. Muchas personas, especialmente en el internet, hablan de la regresión de las 7 semanas, de los 9 meses y de la regresión del año, así como regresión por dentición, regresión debido a brotes de crecimiento, entre muchas otras. Sin embargo, la única regresión en la que todos estamos de acuerdo, es la regresión de sueño de los 4 meses y por una razón muy particular, es real y permanente.

Para entender lo que le está pasando a tu bebé durante esta etapa, primero es importante saber algunas cosas sobre el sueño en general.

Muchos de nosotros pensamos que el sueño es una situación intermitente, estás dormido o no. Pero el sueño en realidad tiene varias etapas diferentes, y constituyen lo que se conoce como el “ciclo de sueño”, que atravesamos varias veces por noche.

Fase 1: es esa fase inicial donde puedes sentirte adormecido, pero realmente no sientes que te has quedado dormido. Cualquiera que haya visto a su pareja quedarse dormido frente al televisor, y al sugerirle que se vaya a acostar a la cama, le respondió “¡No estaba durmiendo!” sabe exactamente cómo se ve esta etapa.

Fase 2: se considera la primera etapa de “sueño verdadero”. Aquí es donde las personas tienden a darse cuenta, una vez que se despiertan, que en realidad estaban durmiendo. Para cualquiera que desee hacer una siesta que conocemos como “power nap”, que te recargan de energía para continuar el día, es justamente al finalizar esta etapa que debe despertarse, o de lo contrario se despertará aturdido.

Fase 3: el sueño es profundo y regenerativo. También conocido como sueño de “onda lenta”, aquí es donde el cuerpo se comienza a reparar, a rejuvenecer el sistema inmunológico, los músculos, las reservas de energía y estimula el crecimiento y el desarrollo.

Fase 4: es el sueño REM (movimiento ocular rápido). Aquí es donde el cerebro comienza a funcionar y consolida la información y los recuerdos del día anterior. También es el escenario donde soñamos la mayor parte del tiempo.

Una vez que pasamos por estas 4 etapas, nos despertamos completamente o parcialmente y comenzamos nuevamente otro ciclo de sueño y así sucesivamente hasta que suena nuestro despertador en la mañana.

¿Pero qué tiene esto que ver con la regresión del cuarto mes que nos ocupa? Pues bien, los recién nacidos, solo tienen 2 etapas de sueño: la etapa 3 (sueño profundo) y el sueño REM y mientras duermen, pasan 50% del tiempo en cada una de estas etapas. Sin embargo, alrededor del tercer o cuarto mes, hay una reorganización o progresión del sueño y comienzan a tener las 4 etapas del sueño, como los adultos, y por el resto de sus vidas.

Cuando esta progresión o cambio aparece, los bebés pasan de estar el 50% del tiempo en sueño REM a estar 25% del tiempo en esta fase, para poder dar espacio a las otras 3 fases del sueño. A pesar de que la fase de sueño REM se caracteriza por un sueño ligero, no es tan ligero como las dos primeras fases del sueño a las que están empezando a acostumbrarse y, con más tiempo que antes en sueño ligero, hay más probabilidad de que tu bebé se despierte.

Eso no quiere decir que debemos evitar que el bebé se despierte, despertarse luego de un ciclo de sueño es normal y lo harán 3, 4 o 5 veces durante la noches hasta su edad adulta e incluso más cuando lleguen a la adultez mayor.

Sin embargo, como adultos, cuando nos despertamos en la noche, podemos reconocer que: “estoy aquí en mi cama, todavía es de noche, mi alarma no va a sonar por otras tres horas, y estoy razonablemente seguro que no hay monstruos al acecho debajo de mi cama. Puedo volver a dormir ” y lo hacemos, usualmente de manera tan inmediata, que a la mañana siguiente ni nos acordamos que nos despertamos. Un bebé de 4 meses, por supuesto, carece de estos pensamientos críticos. Para un bebé de 4 meses que se quedó dormido mientras lactaba en el pecho de su madre, el razonamiento es mas bien el siguiente: “oh… lo último que recuerdo, era una persona conocida, familiar, estaba comiendo y alguien me cantaba y me arrullaba. Ahora estoy solo en una habitación oscura, no hay comida, me siento solo y un poco asustado.” Si esto puede ser exagerado, estoy de acuerdo, pero ¿Quién sabe qué pasa por la cabeza de un bebé de cuatro meses?

De cualquier manera, en el momento que el bebé se da cuenta que mamá no está cerca y no sabe exactamente a dónde se fue o qué pasó con ella, la respuesta normal es asustarse y llorar. Eso estimula al bebé y lo siguiente que pasa, es que el bebé no volverá a dormir sin una gran la seguridad de que todo está bien.

El otro gran contribuyente a esta crisis de los 4 meses, a mi parecer, es que hasta este momento, los padres han acostumbrado a dormir a su bebé con un chupón, o meciéndolo, o amamantando, o con cualquier otro estímulo o ayuda externa que duerma al bebé.

Ahora que el bebé pasa más tiempo en sueño ligero, y por lo tanto tiene más probabilidad de despertarse, los despertares, especialmente en las madrugadas, se convierten de repente en un gran problema. Estas muletillas o ayudas externas para dormir pueden ser muy engañosas, porque, aunque pueden ser útiles para que tu pequeño concilie el sueño, la falta de ellos cuando se despiertan, hace que el bebé no pueda volverse a dormir sin esta ayuda externa. Cuando esto comienza a suceder cada media hora, los padres pueden encontrarse en una verdadera pesadilla.

La buena noticia para cualquiera que experimente la temida Regresión del sueño de cuatro meses es que, de hecho, no es una regresión en absoluto. Una regresión se define como “retroceder a un nivel mental o de comportamiento anterior”, y eso es realmente lo contrario de lo que está experimentando tu bebé. Por eso  más acertado llamarla “Progresión del sueño de cuatro meses”.

Vamos ahora a lo que sé te interesa más, ¿Qué puedo hacer para que tu bebé se adapte lo más pronto a este cambio?

En primer lugar, elimina cualquier luz de la habitación del bebé. No estoy bromeando, puedes pensar que la habitación del bebé ya es lo suficientemente oscura, o que al bebé no le gusta la oscuridad, y que es reconfortante tener un poco de luz entrando por las ventanas o entrando por el pasillo. ¡Pero no! La habitación del bebé debe estar completamente oscura. Instala cortinas oscuras o black out, pega bolsas de basura sobre las ventanas si es necesario, o cúbrelas con una cobija gruesa, cualquier cosa para oscurecer lo más posible la habitación.

Los recién nacidos y los bebés no le temen a la oscuridad. Sin embargo, son muy sensibles a la luz. La luz le indica a sus cerebros que es hora de actividad y estado de alerta, y el cerebro segrega hormonas para el efecto, por lo que es importante mantener el cuarto del bebé completamente negro durante las siestas y la hora de acostarse.

Las rutinas antes de acostarse también son un componente esencial para que tu bebé duerma bien. Intenta que la rutina contemple 4 o 5 pasos y que el último paso no sea lactar o tomar biberón, de lo contrario, corres el riesgo de que el bebé se quede dormido en el pecho o el biberón, y eso creará la temida “asociación o ayuda externa” de la que hablamos anteriormente. Así que trata de mantener la toma cerca del comienzo de la rutina y planifica las canciones, las historias y poner la pijama hacia el final. Todo el proceso debe durar entre 20 y 30 minutos, y el bebé debe acostarse en su cuna totalmente despierto.

Si notas que el bebé se pone inquieto antes de acostarse, probablemente hayas esperado demasiado. Los bebés de cuatro meses en realidad solo deben pasar dos horas despierto entre siestas, y la hora de acostarse debe ser entre las 7 y las 8 de la noche.

Ahora bien, habrá regresiones reales de sueño, más adelante en la mientras tu pequeño crece. Viajar, enfermarse, el proceso de dentición, todas estas cosas pueden hacer que tu pequeño tenga algunas malas noches por varios días seguidos. Pero cuando se trata de la “progresión” de cuatro meses, me complace comunicarte que es algo único. Una vez que haya atravesado esta etapa, tu bebé se habrá mudado oficialmente al ciclo de sueño que esencialmente seguirá durante el resto de su vida. Cuatro gloriosas etapas repetidas varias veces por noche. Al aprovechar esta oportunidad para enseñarles las habilidades que necesitan para unir esos ciclos de sueño, de forma independiente, sin accesorios, sin necesidad de amamantar, mecer o chupón, le habrás dado un regalo que disfrutarán por el resto de su vida.

Por supuesto, algunos niños atravesarán esta etapa como un pez al agua, y algunos serán un poco más resistentes. Si el tuyo cae en la categoría anterior, considérate afortunado, disfruta de tu éxito y empieza a dormir por períodos más largos en la noche. Para aquellos de ustedes en el segundo grupo, estoy disponible para ayudarlos en todo lo que pueda. Simplemente llámame y trabajaremos en un programa más personalizado para tu pequeño. Lo más común que escucho después de trabajar con clientes es: “¡No puedo creer que haya esperado tanto tiempo para pedir ayuda!” Entonces, si estás considerando contratar a un consultor, este es el momento perfecto.

Te ofrezco una evaluación gratuita de 15 minutos para que puedas conocer los detalles sobre la situación de tu pequeño, así que reserva una llamada ahora y podemos comenzar tan pronto quieras para que tu pequeño duerma toda la noche.